Con las redes he topado (una historia real)

Hace días que intento escribir este blog, pero “las musas han pasao de mí”, como diría Serrat. Llevo internamente esa lucha entre escribir sobre lo que quiero, o lo que debo, y creo que al final me ha podido el querer al deber, como casi siempre. Que adoro hacer lo que me gusta,lo que me place, lo que me enciende más que lo que debo, eso lo sabemos mi madre y yo. Es una forma de vivir, que se aplica también a las cosas prácticas. Una rebeldía injustificada, pues seriamente no me he visto crudamente atrapada en esa red para cosas tan importantes. Y justamente sobre eso voy a escribir en este blog.

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Heme aquí, doña “nomenenviéisinvitacionesdelFacebookese, que no me interesa”. Fui de las primeras en tener internet en casa, cuando era algo reservado a las empresas, que fue donde topé con la red. El hecho de estar en contacto con otros países, practicar otros idiomas en tiempo real, y compartir experiencias me resultaba tan atractivo que defendí a capa y espada  la importancia de disponer de tan poderosa herramienta en casa, y me dejaba atónita que hubiera empresas que no hubieran descubierto todavía todo su potencial, o no dispusieran todavía de ella. En definitiva, vi crecer la red aquí cuando en México ya nos daban mil vueltas y media. Y aquí estoy, ahondando, desenredando las redes.

Sigo en mi empeño de entender este mundo virtual, y sé que lo voy a conseguir. Tan sólo necesito tiempo, y práctica.

Este es mi segundo post. Pobre en contenido, y quizá también en sentido, pero nunca carente de buenas intenciones.

Salud!

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Pasando de puntillas.

Bailarina

Nos sucede a menudo de pasar de puntillas por las  cosas. Sin hacer ruido, así sin más, sin probar siquiera la consistencia del terreno que estamos pisando. Como si la vida durara para siempre, y tuviéramos una segunda oportunidad para volver sobre nuestros pasos.

Pasamos de puntillas por grandes ocasiones; por elecciones, por oportunidades, por todos los caminos, incluso por aquellos que requerían tiempo y tesón.

Pero amigos, he cambiado de calzado. Es más robusto, flexible y consistente. Quiero caminar segura por el sendero que más me apetece, pisando fuerte.

¡Ahí voy!